Pilatos le preguntó: ¿No hay, pues, verdad sobre esta tierra?
Y Jesús dijo: Mira cómo los que manifiestan la verdad sobre la tierra son juzgados por los que tienen poder sobre la tierra.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Extraño encuentro

 


Era noche cerrada, las 2 o las 3 de la mañana. Pasé un rato malo porque se acababa la gasolina y temía quedarme tirado en medio de la nada, en una carretera de mala muerte.
Con marchas largas, aire acondicionado apagado, sudando, llegué a Arcos de Jalón. Pasado el pueblo hay una vieja gasolinera antes de acceder a la autovía. ¡Salvado!
Era autoservicio. Llené el depósito y entré a tomar un café al bar. Un tugurio mal alumbrado en el que sonaba un disco de La Pantoja.
En una mesa desvencijada, tres tipos jugaban concentrados al guiñote mientras un cuarto, de pie, les miraba en silencio. Los jugadores eran Elvis Presley, Jesús Gil y Bin Laden. El que miraba, Donald Trump.
Me froté los ojos y al abrirlos de nuevo seguían allí jugando. Me volví hacia el camarero, pero ya no estaba en la barra.
Fui hacia Trump:
- Disculpe Sr. Presidente, ¿Se da cuenta de que estos están muertos hace tiempo?
Me miro unos segundos y dijo en un correcto español con acento aragonés:
- ¡Eso son fake news!
No insistí. Salí y monté en el coche sin mirar atrás.
Cuando lo cuento, la gente me dice que es una suerte haber conocido a personas tan famosas.
Pero me parece que no me creen.

sábado, 2 de mayo de 2026

El Barranco del Lobo

 

En Julio de 1909, Antonio cumplía su servicio militar en las fuerzas de África.
Los marroquíes atacaron a trabajadores españoles que construían un puente para el ferrocarril en el Barranco de Sidi Musa, a 4 km de Melilla, matando a 6 de ellos. El sabotaje al tren hizo que los mandos españoles enviasen tropas para proteger un convoy de abastecimiento a las posiciones avanzadas.
Era una trampa. Una emboscada en el Barranco del Lobo acabó con la vida de 153 soldados y dejó casi 600 heridos. Los españoles se defendieron con coraje como pudieron, aunque los mandos no estuvieron a la altura. La historia se repite una vez y otra.
Antonio salió indemne de aquella masacre. Se licenció y volvió a su pueblo a trabajar la tierra, pero nunca olvidó aquel día.
Antonio era mi abuelo.
España es ahora un país razonablemente próspero porque generaciones de españoles, nuestros padres y abuelos, se dejaron la piel trabajando y luchando para salir adelante y sacar adelante a los suyos, a menudo a pesar de sus dirigentes.
Es interesante que no olvidemos que Marruecos NO ES UN PAIS AMIGO DE ESPAÑA. Y dar los mismos derechos a un marroquí recién llegado que a un nacional o a un hispanoamericano, es una idea peregrina.
P.D.: El de la foto es mi abuelo Antonio, allá por los años 40.

domingo, 1 de febrero de 2026

¿Pa qué tanto?

 


Conocí a un viajero de una tierra antigua
que contó: «Dos enormes piernas pétreas, sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño
y mueca en la boca y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
que aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
«Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!»
Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas.

El texto es del poeta inglés Percy Bysshe Shelley (SXIX). La foto es mía y muestra la tumba de Darío el Grande, fundador del Imperio Persa, el mayor conocido hasta aquel momento.
¿Pa qué tanto?

sábado, 17 de enero de 2026

Un buen libro

 


Amanece en el castillo.
¡Que fría esta la mañana!
Anoche hubo luna llena:
En el castillo jarana,
fiesta de brujas y lobos,
aquelarre en la montaña.
Pero Blasa está mayor,
tiene la escoba averiada.
Estas salidas nocturnas,
en invierno, no le agradan.
Cenó una sopa de letras,
miró en la tele qué daban,
y vio que salía Trump
reclamando Groenlandia.
Le dio una patada al gato
que de maullar no paraba,
llenó la estufa de leña
y se fue pronto a la cama.
Acabó una novelaza
que ya tenía avanzada.
¡Hay libros que son la hostia!
¡Mejor que cualquier parranda!

(Me cuenta el encargado del Bibliobús que Blasa le ha devuelto "A sangre fría" de Truman Capote).