Estos calores atípicos
propios del cambio climático ,
me tienen cansado, apático,
asténico... ¡Catatónico!
No soy pájaro del trópico,
ni tengo traje ibicenco,
por eso desde hace tiempo,
resido aquí en Barcelona.
Pero esta tarde es agónica.
Si no mueve un poco el viento,
buscaré nuevo aposento
adentro del Mercadona.
(En el pasillo de los yogures, concretamente).

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